sábado, 18 de septiembre de 2010

La crisis es la suya, no a la xenofobia

Estamos asistiendo a una crisis de derechos


De acuerdo con la definición que se tiene de crisis, esta conlleva (Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización…) es el caso de la propuesta por la derecha europea y quiere conseguir más votos a través de la xenofobia y la amenaza de los inmigrantes sin papeles porque “ningún ser humano es ilegal” . Lo que están haciendo es un falso diagnostico por lo que automáticamente se aplicara un remedio equivocado después. Y seguramente la victima será la democracia y la sociedad civilizada.

Señoras y señores, estamos asistiendo a una crisis de derechos que sigue a una crisis económica. Hoy son los inmigrantes ilegales, mañana todos los inmigrantes y pasado mañana los nacionales autóctonos y así, poco a poco estaremos volviendo a los tiempos oscuros del sistema autoritario.

Los derechos fundamentales y las libertades individuales son una barrera roja para los xenófobos que éstos, en un estado de derecho , no pueden cruzar. Y si alguien quiere más votos que lo haga con su potencial y sus esfuerzos por el desarrollo económico y la paz social, pero no con el triste recurso de la xenofobia.

Nuestra fuerza, nuestra resistencia a la crisis, se lo debemos a nuestros valores humanos y los derechos y libertades fundamentales. Y ahora tenemos un deber histórico para apoyarlos en nuestra política de civilización que debemos poner en práctica.

Es una llamada a toda la gente libre y civilizada .

La convivencia y el derecho a la educación , “no puede privarse a los irregulares”.

Y con corazón decimos somos civilizados y contra esta propuesta confiamos en los partidos libres y lucharemos con todos los medios legales para este derecho de sin papeles.

Carta de una madre a su hijo informático

A la vista está que desde que comenzaste tus estudios de Informática tu nivel de comunicabilidad con el resto de tu familia ha ido en receso, al igual que tu capacidad para mantener un mínimo orden en tu mesa de trabajo y resto de tu habitación. Es por ello que he decidido tomar cartas en el asunto y ponértelo de manifiesto en los mismos términos que empleas a diario para dirigirte a nosotros, tu familia:

Viendo que tu sistema operativo no te permite mantener optimizado tu entorno de trabajo ni tus unidades de almacenamiento, he creído conveniente de fragmentar el espacio libre y poner orden en tu sistema de archivos. Así pues, he liberado cantidad de espacio en tus unidades de alta capacidad (estanterías) y en las unidades extraíbles (cajones).

He habilitado, junto a tu acceso telefónico, un espacio reservado a tus documentos, en el cual se encuentra tu libreta de direcciones y tu portapapeles, y he dejado espacio suficiente para que tengas acceso directo a tus herramientas de escritura y dibujo. También he vaciado la papelera y restaurado la configuración visual de tus paredes, eliminando esos wallpapers tan pasados de moda.

Al escanear el resto del entorno, encontré algunas particiones ocultas, tales como el espacio entre el colchón y el somier. Te recomiendo que guardes el software de "anatomía visual" en carpetas poco accesibles a tus hermanos, que aún son menores de edad, si no quieres sufrir la censura de la B.S.A. o, en su defecto, de tus padres. La ropa sucia la he procesado con un programa largo y comprimido en tus unidades extraíbles. Te recomiendo que actualices más a menudo tu ropa interior, o de lo contrario habrá que pasarles periódicamente un antivirus.

Como sé que encontrarás cierta dificultad a la hora de adaptarte a este nuevo orden, he sobrescrito la tabla de contenidos de tus unidades para que te resulte más sencillo encontrar lo que busques. Claro que puedes encontrar algún bug; es la primera vez que hago de administrador de sistemas. Si detectas alguno, comunícamelo y desarrollaré un patch. Por último, he minimizado el desorden general de tu armario, he maximizado tu área de estudio y he puesto en funcionamiento un bucle condicionado que limitará tus recursos en caso de que no mantengas optimizado tu entorno.

Espero que todos estos cambios mejoren tu rendimiento y no sea preciso hacer overclocking en tus horas de estudio, ni limitarte el ancho de banda en tus comunicaciones.

Fdo: Tu madre

P.D.: Tu familia echa de menos una conversación normal.
«Derechas» e «izquierdas», esa dicotomía de «hemiplejia moral».



«Derechas» e
«izquierdas» (y en medio el «centro», esa cosa de
evanescentes contornos, ni chicha ni limoná, que algunos
consideran la vía regia para disfrutar del poder): ; he ahí las palabras mágicas que, pese a
tanto estereotipo como encierran, aún despiertan
exaltadas pasiones en un mundo que ignora la pasión.
¿Encierran grandes estereotipos?…Sí, pero también otra
cosa de mayor importancia aún. Lo que
Fundamentalmente se encierra ahí es el más colosal de
los engaños.






Un colosal engaño: nada de lo que ambos conceptos significan en
Nuestro imaginario colectivo tiene nada que ver con la realidad. Ni la
Izquierda es «el partido de los pobres»




Ni la derecha , es «el partido
De los ricos».


De igual modo, la izquierda tampoco es , como pretende,
La conspicua defensora de la libertad y apertura de espíritu; ni
La derecha, la firme valedora del arraigo en la identidad y la tradición
, como ni siquiera ella misma pretende ya.


Lejos de oponerse en cuestiones esenciales, «derecha» e «izquierda»
Constituyen las dos caras de una sola y misma moneda, las dos facciones
Que, con algunas riñas y disputas para entretener,
Diríase, al pueblo , sostienen políticamente el
Mundo en el que «ricos» y «pobres» viven, en el fondo,
Hermanados en lo esencial: convencidos de que el dinero
(y la salud, faltaría más) es lo único que importa
en la vida. Tal es el paradigma que, realizado en grados
Diametralmente distintos para ricos, menos ricos,
Medianos y pobres, cimentad el mundo en el que
Todos comulgan en la búsqueda del inmediato vivir,
en pos de la plácida «felicidad»: ese manso «bien-estar»
que, por agradable e indispensable que sea, nada tiene
que ver con el «bien-ser»: con la plenitud, la grandeza
o la belleza , esas cosas que ningún político, ni de derechas ni de izquierdas,
sabe siquiera en qué diablos puedan consistir .Ninguno de sus
«ciudadanos», desde luego, tampoco.
Oigo voces que se alzan airadas… Y les pregunto: ¿es tan distinta
la situación en Paraguay ? Lo parece, es cierto, pero la diferencia sólo
atañe a cuestiones precisas. Un
enfrentamiento entre la «derecha» y la «izquierda» . Pero si dejamos de lado
la cuestión nacional ; si olvidamos
también esta otra especificidad : el
cerril anticlericalismo de la izquierda, que nada justifica, pero
que encuentra su contrapartida en la vinculación de la derecha
con los valores morales y familiares de la Iglesia ;
si dejamos ambos factores de lado, será forzoso reconocer que una
Ese manso «bienestar
» que, por
agradable
e indispensable
que sea, nada
tiene que ver con
el «bien-ser»
Lejos
de oponerse
en cuestiones
esenciales,
«derecha»
e «izquierda»
constituyen las
dos caras de
una sola y
misma moneda



Ni de derechas ni de izquierdas…sino todo lo contrario

La Gazeta magazzin
Javier Perez de Lema

LA IGUALDAD DE GÉNERO

La Gazeta Magazzin
Javier Perez de Lema




Las desigualdades de género siguen presentes en nuestra sociedad y parecen heredarse de generación en generación. Se han dado pasos hacia la plena igualdad pero el camino que queda por recorrer aún es largo y difícil debido a que el alcanzar dicha igualdad depende a su vez de otros factores sociales, económicos y culturales.
Las desigualdades de género siguen patentes en nuestra sociedad debido a que ciertos estereotipos insisten en clasificar al hombre y a la mujer como dos seres desiguales en papeles, roles, características… La reivindicación por la igualdad de género ha puesto en el punto de mira el papel de la escuela como agente educador en valores. La escuela puede y debe erigirse como una de las principales entidades para encabezar la lucha por el cambio social.
Desde un punto de vista biológico si es posible distinguir entre dos sexos, pero cuando distinguimos entre ambos de forma psicosocial estamos cayendo en la discriminación por género. El género es únicamente una realidad cultural. Los objetos (silla, coche, libro…) tienen género femenino o masculino debido a una designación puramente sociocultural, que depende de la visión de cada sociedad. Lo grave es cuando también de manera sociocultural asignamos roles a las personas en razón de su género, y tachamos de “sentimental” a las mujeres y de “duros” a los hombres. Esto lleva a que las mujeres adopten un rol más sumiso y los hombres, desde niños, asuman un papel más inflexible, menos tierno y más violento, que incluso podría no corresponderse con su verdadera personalidad pero con la que estarían socialmente obligados a identificarse. Estamos, pues, alterando la personalidad de estas personas y su rol social.



La escuela puede y debe ayudar a corregir dicha manipulación socio-cultural. Dicha misión no es fácil ni pueden llevarla a cabo únicamente los profesores/as sin ayuda de las familias y de la sociedad en general. La inclusión en el currículo de los temas transversales pone de manifiesto la necesidad de educar en valores. Uno de los temas transversales es “La educación para la igualdad de oportunidades entre sexos”, pues por increíble que parezca, aún vivimos en una sociedad machista, que discrimina a la mujer por el mero hecho de ser mujer. Por ello, desde niños tienen que aprender a respetar un derecho básico de cualquier persona: el derecho a la igualdad entre sexos. Y por supuesto, el derecho a la igualdad en razón de raza o creencia. Pasamos pues a hablar de coeducación, que no es sino una educación basada en la igualdad y el respeto.
Hoy en día, la equidad de oportunidades no es una realidad social y para llegar a dicha igualdad no es suficiente con una educación mixta, pues muchas desigualdades escapan a lo meramente formal o aparente para ocultarse tras pensamientos fuertemente asentados en nuestra forma de ver el mundo, como por ejemplo que sexo y género son una misma cosa.
La coeducación debe comenzar desde que los alumnos/as son pequeños, por ello utilizaremos las actividades en grupo, el juego y el deporte. Los seres humanos a medida que interactuamos con seres de nuestra misma edad vamos desarrollando una serie de actitudes y comportamientos que con el paso de no mucho tiempo se asientan para siempre en nuestra personalidad.
Usar el “deporte” como vehículo para fomentar valores, actitudes y normas, ya que al practicar deporte y hacer ejercicio físico fomentamos la importancia de tomar en serio nuestra salud mental y física, establecemos normas de respeto hacia los demás como no usar la violencia, respetar turnos… y ponemos en práctica una interactuación unisex. Ya pasó de moda el que los chicos juegan al fútbol, el deporte masculino por excelencia, y las chicas al voleibol, por poner un ejemplo, pues de esta manera seguimos fomentando diferencias que provienen de hechos socioculturales como que el fútbol es un deporte de chicos por su dureza. De esta manera, asociamos dureza o violencia con chicos, de tal forma que cuando estos chicos crecen llevan consigo una carga violenta que a veces se manifiesta en “maltrato físico” hacia las mujeres, a las que ven más débiles e inferiores.
A veces la práctica de juegos o de deporte de manera discriminatoria crea hábitos de conducta discriminatorios y agresivos. Parte de estos problemas podrían evitarse con una mejor coeducación desde pequeños en el seno familiar y en el ámbito escolar. La escuela y la familia constituyen la base de nuestra educación y de ellas debemos extraer una idea clara: “Nuestros valores y patrones de comportamiento no dependen de nuestro sexo sino de la educación recibida a lo largo de nuestra vida”.

La Iglesia y el Condon.....

Ya se sabe, la iglesia siempre ha querido influir en la vida de la sociedad en general, y en el apartado sexual en particular. Que tengan sus propias ideas religiosas, que consideren algunas conductas poco apropiadas para católicos, está bien, pero que a los demás nos dejen en paz, y que tengan un poco de consideración y preocupación por la vida de aquellas personas que, por desgracia, tienen mucho riesgo de enfermar por ciertas conductas de riesgo en sus relaciones sexuales. Que sean responsables con sus declaraciones y actitudes.
Que a la iglesia no le guste el condón, que no le gusten los anticonceptivos, que no le guste que nos amemos como mejor creamos, está bien, pueden opinar. Pero hay que tener prudencia, y más cuando se está hablando de un tema tan delicado como el SIDA. Está científicamente probado que el uso del condón de una manera correcta y constante prácticamente elimina los riesgos de transmisión de enfermedades sexuales como el SIDA. Que venga don Benedicto a dictarnos sentencias inadecuadas, no probadas científicamente, desde el continente africano acerca del aumento del riesgo del contagio del SIDA por el uso del condón sonaría a chiste si no estuviéramos hablando de un tema tan serio.
El continente africano tiene aproximadamente 25 millones de afectados por el Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida. En total, en el mundo hay unos 34 millones de afectados. Está clara la gravedad de dicha enfermedad en África. Es un despropósito practicar desde los púlpitos sagrados una política de no uso del condón como medio para evitar la infección del SIDA, entre otras muchas enfermedades. No entiendo por qué la iglesia no acepta el uso del condón como medio de protección en las relaciones sexuales. ¿Qué tiene de malo? De hecho, su uso es muy beneficioso.


Es un acto de irresponsabilidad absoluta y no deberíamos aceptar que una institución tan importante sea capaz de defender estas falacias. Todas las personas debemos denunciar estas declaraciones del papa desde un punto de vista racional y humano, pues proponiendo relaciones sexuales sin protección multiplicamos el riesgo de contagio y, por lo tanto, de infecciones que es sinónimo de muerte en los países desarrollados y en vía de desarrollo. Tanto que defienden la vida, y ahora proponen relaciones de riesgo que conllevan a la muerte, mucha contradicción.


Por otro lado, tenemos el problema del acceso a los medicamentos adecuados para tratar a las personas ya infectadas de VIH. Desde los países desarrollados y a través de las vergonzosas patentes, estamos privando a los gobiernos africanos (y otros países en vía de desarrollo como Índia) de utilizar medicamentos científicamente probados para mantener y preservar la vida de las personas afectadas de SIDA. De hecho, en los países desarrollados nadie muere por SIDA, se ha conseguido alargar la vida considerablemente de los enfermos con una calidad relativamente alta. Pero esto no ocurre en países subdesarrollados, ¿Por qué?
La respuesta es sencilla: Prima el desarrollo económico de las farmacéuticas sobre la vida humana. Las patentes suponen un encarecimiento considerable de medicamentos básicos para atacar enfermedades como el VIH, no se deja que se fabriquen genéricos considerablemente mucho más baratos. Dichas patentes no pueden ser sufragadas por estos países, y por lo tanto, no pueden tratar a sus pacientes.





Estamos hablando de vidas humanas. Vidas que valen, o deberían de valer, lo mismo que la de las personas de países desarrollados, pero parece que miramos hacia otro lado. En forma de patentes estamos privando a la gente del acceso a los avances científicos que, en el campo de la medicina en este caso, ha realizado la humanidad. Porque estos avances son consecuencia de un trabajo y desarrollo de toda la sociedad y nadie debería apropiarse de unos asquerosos derechos económicos sobre estos hallazgos. Y digo que toda la sociedad está implicada en el desarrollo científico, tecnológico y económico porque es así, todas las personas son necesarias para el funcionamiento de la sociedad y por lo tanto, del avance de la misma. Todas las tareas son necesarias para nuestro correcto funcionamiento, y así, deberíamos de disfrutar de nuestros avances.



Cuando una patente se usa como excusa para la investigación y desarrollo, estamos primando el desarrollo egoísta sobre el humano. Gran parte de la investigación científica de cualquier país desarrollado está subvencionada por el Gobierno de turno. No podemos pensar en el avance científico sin la intervención del Estado. ¿Qué sería de las empresas farmacéuticas en particular sin esta intervención? ¿Habrían podido investigar sin el apoyo directo, en forma de subvenciones, e indirecto (infraestructuras)? ¿Habrían podido avanzar tan rápidamente?

Yo creo que no estaríamos en los niveles de desarrollo actuales sin la intervención del estado, por lo que es ridículo plantear patentes millonarias cuando estamos hablando de salvar vidas humanas. La ciencia tiene la gran capacidad de ser producto de un desarrollo humano que nos corresponde a todos, y debería de ser de conocimiento y uso universal. ¿No sería ridículo aplicar una patente a la ley de la gravedad de Newton, y cada vez que la queramos usar debiéramos pagar por ello? Y así con un sinfín de leyes científicas que, de no ser por su uso público y universal, no hubiéramos podido avanzar en nuestro conocimiento actual.


Hay casos extremos en los que las patentes se pueden abolir, entre ellos los casos de epidemias. El SIDA es un caso extremo, por lo que se debería aplicar inmediatamente una abolición de la patente sobre los retrovirales para mantener vidas humanas.
Hay que apoyar el uso del condón como medio de prevención de dichas enfermedades, pues está científicamente probado y, por lo tanto, cualquier declaración en contra de su uso es una falacia, además de poco o nada moral