martes, 21 de septiembre de 2010

La IN-diferencia : Apaga y vámonos...

Cuando la reflexión íntima hace posible encontrarnos de frente con nuestras más solventes soledades, es fácil llegar a la conclusión de que demasiados actos de la vida son episodios de un permanente culebrón sobreactuado.
Demasiadas veces la convivencia y sus consecuencias nos convierten en diminutos actores o actrices , hámsters girando sobre una rueda sin fin, enjaulados por relaciones que lo único que aportan es más aceite para que esa rueda nos fuerce, con más agilidad y perversión, a insistir en la permanente fatiga del avance hacia la nada.
La mejor puerta de salida de esa jaula es la indiferencia, esa actitud que toma su mayor fuerza y dignidad cuando brota desde la indignación.
La indiferencia es el "apaga y vámonos" de la convivencia, el amianto que nos protege de los fuegos con los que otros quieren asar y condimentar nuestros sentimientos . Porque el amor y el odio, aunque sea desde extremos bien opuestos, siempre aproximan; porque lo único que definitivamente separa es la indiferencia.
Luchar contra lo que no interesa es una opción muy personal. Pero la lucha muchas veces provoca la contrarréplica, el uno frente al otro: la rueda de las malditas historias interminables.
La indiferencia es envolverse de la suficiente indignación para irse sin ruido, recuentos ni historia. Es el adiós de boca cerrada, aquella en la que, como dice el dicho popular, no entran moscas .

¡Y llegó la primavera!

Aunque existe una discusión acerca del verdadero inicio de la primavera - algunos científicos lo fijan el 21 de septiembre y otros el 23 - lo cierto es que ya entramos en la época de las flores, el calor, la vida al aire libre, el amor y, por supuesto, las alergias.

"La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido" (Antonio Machado) .

"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera" (Pablo Neruda).


Estar "en la primavera" de la vida; cumplir "primaveras"; intentar liberarse de una dictadura en "la primavera de Praga". No hay duda: la primavera estará siempre asociada a sensaciones agradables, de alegría, renovación y belleza.
Estación favorita de poetas y románticos de todas las épocas, la primavera es el símbolo de la renovación de la vida. "La alegoría de la primavera", el famoso cuadro de Sandro Boticceli, nos muestra el renacer de la vida; el poema "Doña Primavera", de Gabriela Mistral, enumera las virtudes de la estación más querida.
Tras el invierno, llegan el calor, las flores, el canto de los pájaros, las jugosas frutas y la posibilidad de disfrutar al aire libre junto a toda la familia y los amigos.
Las noches se acortan, porque el Sol se va ocultando cada día más tarde, y comienzan a reverdecer los árboles, las plantas y los campos.
Pese a todo lo bello que trae consigo la primavera, no podemos negar que existen personas que no disfrutan tanto de esta hermosa estación.
Es que los alérgicos la ven feo durante estos meses. Se suenan y estornudan mucho en esta época, por la excesiva producción de polen, con el pasto, la maleza .....
Y claro, no es fácil apreciar los "milagros" de la naturaleza con los ojos irritados e hinchados, con secreciones nasales, con picazón en el paladar, congestión nasal y a estornudo limpio.
¿Pero cuándo comenzamos a disfrutar, o algunos a sufrir? Desde siempre ha existido una discusión entre los científicos y astrónomos acerca del momento exacto en que comienza la primavera. Algunos dicen que es el 21 de septiembre, y otros aseguran que es dos días más tarde.
Día = noche
Lo único cierto es que la primavera comienza en el hemisferio sur cuando se produce el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, y finaliza el 20 de diciembre con el solsticio de verano, o de invierno en el hemisferio norte.
El Sol aparece exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste.
¿Cómo se produce este fenómeno? En el mes de septiembre la luz del Sol se proyecta sobre la Tierra de forma uniforme, es decir, los rayos del Sol alumbran de igual modo tanto al hemisferio sur como al hemisferio norte.
Cuando esto sucede, se dice que la Tierra está en equinoccio; ese es el lugar de su órbita. Así, al empezar la primavera, la duración del día es igual a la de la noche.
En otras palabras, en el equinoccio los dos polos se encuentran a la misma distancia del Sol y los días tienen la misma duración que las noches.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La Indiferencia

Cuando encontramos que la filosofía ha abdicado su espíritu de creación y se ha hecho esclava de los hechos, cuando la política solo responde al poder establecido, la moral es la del esclavo que solo responde y acepta esta condición, cuando el arte es el culto a la mediocridad, cuando todo es duda y el sofisma la respuesta, cuando existe una profunda separación entre las conductas y las palabras, el pensamiento y la acción se contradicen y se enfrentan, en este caos la indiferencia se torna el centro del pensamiento, se alimenta de abstracciones que quieren justificar lo que no tiene justificación, es en este caos donde la indiferencia organiza la tranquilidad frente a la injusticia y el atropello.



La indiferencia nace cuando no hay creencias, cuando nada nos atrae y nada nos llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, encontramos justo y bueno. Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción; o ser indiferente por pereza. El indiferente por convicción posee una idea, la que lo aísla de la realidad, que lo separa de los demás, que lo impulsa a no tomar ningún compromiso, que no se compromete con nadie y con nada, una idea que paraliza su hacer, que no le permite actuar, más si éste se opone o niega su ideal. Para el indiferente por convicción esa idea es la mejor, luego él ha preferido esa idea a otras, él ha escogido, ha elegido, entonces él ya no es realmente indiferente, ya ha dejado de serlo. Parece indiscutible, que en este caso de indiferencia, no se acepta otra idea que no sea aquella que lo ha llevado a preferir, y en la mayoría de los casos, aparentar una indiferencia, para no encontrarse con los demás, o porque la corriente social lo lleva a esto y prefiere no oponerse a ella. Por ello es muy importante determinar que lo motiva, y que es lo que ha preferido para ser indiferente.


Una bondad, pero falsa, a los otros se les acepta cualquier doctrina, así sea falsa o verdadera, niegue o acepte lo aceptado o negado por el indiferente, se es bondadoso con los otros, aceptándoles todo no discutiéndoles nada, pero sin comprometerse, solo comprometido con su indiferencia. Superioridad, sentirse superior a todos y a todo, todo lo que poseen los demás es inferior a lo que yo poseo, y con mayor razón mi pensamiento, es mejor ser indiferente a estar comprometido con algo, mi idea de indiferencia, por la que yo he optado, me permite más libertad me hace más libre, ¿Hay superioridad en someterse a todo régimen, en doblar la cerviz, abdicar el derecho...? El indiferente por pereza, confesar esta indiferencia es confesar una falta, la de no participar por flojera por comodidad y cansancio ¿De qué? La de no querer participar por falta de deseos incluido el de pensar y asumir una opción, esto solo es mala fe, ante esta indiferencia lo único que queda por hacer es tratar de sacarlo de su error, lo que es más fácil que con el indiferente por convicción. La indiferencia es una máscara del egoísmo que utiliza para ocultarse y no aparecer como tal.

Muchas veces la indiferencia nos lleva a no querer oponernos a la fatalidad y al crimen triunfante, en estas circunstancias nos abandonamos solo al sentir y la sensación se convierte en nuestra única creencia. "La sensación es lo más individual (entendido como la individualidad egoísta) y transitorio, lo más particular... La sensación sin la inteligencia, sin la razón es el abandonarse a la animalidad, y por lo tanto a la fatalidad de las cosas inanimadas, dejarse llevar por el engaño, los sentidos solos, sin la razón que es la que los educa, muchas veces nos engañan, los sentidos no entregan fundamentos de razón, solo sensaciones. Cuando la indiferencia es producto del miedo, de la cobardía, siempre tratamos de justificarnos, y los argumentos que nos damos que son los que nos permiten vivir en la indiferencia, por el hecho de justificar toda nuestra existencia, se convierten en una doctrina que traspasa todo nuestro pensamiento, pero tenemos que entender que no son nada más que un no querer reconocer el miedo o la cobardía para no luchar contra lo que nos oprime y nos impulsa a no participar.


Además tenemos que pensar que si no actuamos por miedo, esto lo ocasiona otro o algo que nos atemoriza, y en este caso ocurre que "se que soy yo y no otro, por la conciencia de mi propia voluntad. Si otra voluntad operase en mi, no seria yo, sino instrumento de otro, sería cosa de otro, que es lo que se llama esclavitud". Es por ello que no debemos darle autoridad a la indolencia ni justificar el cansancio, porque en algún momento de nuestra vida nos hemos decepcionado de lo que hacemos o de lo que queríamos hacer, esa misma decepción, si verdaderamente la sentimos, nos debe hacer pensar, que si la sentimos, es porque todavía nos queda algo en que creer, que aun creemos en nosotros mismos, que todavía creemos en el futuro y que algo podemos hacer por él. Tenemos que pensar que un ser vacío de todo deseo, de todo objetivo, que no tenga nada de nada que aportar, en una palabra un ser miserable, no puede sentir el dolor que siente un ser que ve que su indiferencia permite que otros hagan con todos lo que ellos quieren sin oposición.



A la falta de preferencia o interés, lo que está localizado en la punta del látigo del desprecio, se le llama indiferencia. Es lo que se experimenta en el grado cero de la emoción, es decir, cuando los sentimientos están más fríos que calientes. Los cínicos, que mienten con desfachatez, los arrogantes y los soberbios que estiman su sí mismo en demasía, son indiferentes porque están fuera del escenario, porque parece no importarles nada. No estar implicado afectivamente con algo es un arma poderosa para manipular a los otros, al miedo y al interior propio. La indiferencia es un lujo afectivo porque el indiferente no sufre con el sufrimiento de los demás. Y así como no sufre tampoco ríe, se sorprende, grita, llora o patalea. El indiferente no hace lo que todos los demás sí y por eso puede tachársele de aburrido o pedante.



Los indiferentes nunca faltan en todas partes porque la indiferencia flota en el ambiente. Es como el aire que uno respira. Mientras todos se preocupan demasiado por sí mismos nadie se preocupa por los otros. La indiferencia permite la pobreza, el abuso, la violencia y la frialdad, por algo las calles se han llenado de basura, mendigos, vagabundos, prostitutas, asaltantes y corruptos. Como permite el empobrecimiento del espíritu, termina por enfriar todo aquello que encuentra a su paso. Es la guerra fría a la que todos juegan quizá sin darse cuenta. Cuando se quiere ser frío, se opta por ser indiferente. Sin embargo, hay dos tipos de indiferencia, la real y la simulada, pero al igual que todas las emociones lleva una suerte de gestualidad que la deja fluir por todo el cuerpo, después de todo cuando uno se muestra indiferente lo hace completito y no por partes. Es decir, toda emoción siempre lleva dentro una suerte de actuación, una estilización individual que sólo le pertenece a quien la porta. Y esa estilización va a todas partes con sus portadores, es como una sombra que no se ve, pero que está pegada a los diferentes modos de ser de cada uno.

La indiferencia real, la que no se actúa, la que es más natural que artificial, no necesita de mucha estilización porque simplemente brota, como los suspiros o los recuerdos. La simulada, salta con cierta intención de hacer como si nada pasara, niega la vida porque hace como si en la vida no hubiera pasado nada. Es una suerte de venganza endulzada con la perversión de hacer sentir al otro que no se siente. Sin importar la forma en que se presente, al negar la vida, la indiferencia mata, tortura, aniquila, pero no a quien la porta sino a quienes se les aplica. Necesita de los demás para poder despreciarlos. Al ser un escudo protector para el gladiador que la posee, también puede servirle de lanza para herir a los demás. Por ello a los indiferentes se les trata de manera distinta porque no están en comunión con los otros. La indiferencia es un modo muy particular de negar la comunión de los demás con el desprecio. A los indiferentes se les permiten las caras largas y endurecidas. Parece que nada les divierte y una forma de incorporarlos a la comunidad a la cual niegan es tratarlos bien. Los indiferentes son los aguafiestas de las reuniones porque siempre tienden a negar lo bonito de la comunión y lo hacen pasar como algo trivial y superfluo. Sin importancia pues.

No obstante la indiferencia es casi una condición generalizada. En un mundo en el que todos se enamoran cada vez más de su sí mismo, la posibilidad de vivir juntos se desvanece porque en la indiferencia el otro desaparece, con todo y sus emociones. Y no vale nada. Pero como el otro desaparece, el indiferente también se desintegra porque al negar la sociedad a la que pertenece se niega a sí mismo y entonces no le queda nada más que un mundo idealizado o mistificado que lo aleja de la realidad en la que vive. Los indiferentes viven en un mundo que han creado para sí porque sólo importan ellos, nadie más. La indiferencia generalizada permite toda clase de abusos desde el incremento de los precios de la leche hasta la violencia sexual. Y a esta sociedad le hace falta implicarse más con su realidad para poder modificarla. Desgraciadamente la indiferencia ha triunfado en un mundo en donde la falta de compromiso es una posición más cómoda. Mientras el compromiso exige responsabilidad, la indiferencia sólo requiere del cinismo, la soberbia y la arrogancia para olvidarse que el mundo está roto o a punto de romperse.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Subastas Judiciales.....Dedicado a la fiscala.......salud ...salud

- Buenos días señorita, ¿Sería usted tan amable de decirme quien maneja la subasta 815/07?

- Yo misma me encargo de ese procedimiento, ¿Qué desea?

- Ah qué bueno, mucho gusto en conocerle. Yo soy Wilson José Pacheco, para servirla.

- Dígame. ¿Qué desea?

- Pues verá usted, señorita. La semana que viene el banco va a subastar mi casa porque ustedes me la embargaron porque no pude pagar la mensualidad y yo vengo...

- Eh, eh, quieto, pare el carro que se está usted equivocando. El banco no va a subastar nada. El único que subasta es su señoría el juez y este juzgado no embarga nada porque aquí solo tramitamos procedimientos hipotecarios.

- Pues eso, que me han embargado y mi casa se va a subastar.

- Que le digo que en este juzgado solo se tramitan procedimientos hipotecarios y que no se ordenan embargos. Ahora bien, si lo que quiere decir es que ha dejado de pagar la hipoteca, entonces sí. Espere, un momentito (se pone a ojear el expediente). Estoy viendo que usted y su esposa son los demandados y que la subasta está señalada para la semana que viene. Le quiero advertir, para que no pierda su tiempo ni me lo haga perder a mí, que la subasta ya está señalada y que no se puede suspend...

- No, no, señorita, si yo no quiero suspenderla. A lo que vengo es a traerles las llaves de la casa porque nos volvemos en unos días a mi pueblo... y no queremos líos (Wilson dice esto sacando un manojo de llaves y depositándolo sobre la mesa)

- Un momentito que no lo entiendo, ¿estas son las llaves de su casa?

- Claro señorita, nosotros ya no las necesitamos y no queremos que nos declaren rebeldes como me han contado. Por eso le doy las llaves.

- ¿Pero qué rebeldes ni qué niño muerto? Eso es otra cosa que no tiene nada que ver con las llaves. Ustedes no tienen por qué irse de la propiedad y mucho menos traerme las llaves aquí que no me dan más que trabajo. Váyase a su casa y espere la comunicación del juzgado. Mientras tanto disfruten de la casa.

- A la orden señorita, pero nosotros ya no estamos en la casa, que está vacía porque nos hemos mudado al piso de arriba, donde la prima de mi esposa. No necesitamos las llaves más.

- Pero es que no es aceptable que usted se presente aquí y me entregue las llaves de su casa como si esto fuera una inmobiliaria. ¿Has visto Liz (dirigiéndose a su compañera de enfrente), que esta gente no da más que problemas y no hacen sino traerme trabajo?

- Contesta Liz : Desde luego es una vergüenza, y encima ahora que nos han bajado el sueldo y que hace este calor. No te va a quedar más remedio que hacerle una comparecencia como que te entrega las llaves voluntariamente. Consuélate pensando que esto te ahorra trabajo en el futuro.

- Sí, pero el futuro está por venir y ahora mismo en lo que estaba pensando es en las empanadas ........

- Bueno, bueno. Tú haz lo que quieras. Desde luego, vaya pesadez de trabajo. Estoy deseandito que llegue vacaciones.......

- Wilson, recoja sus llaves y váyase tranquilo a su casa, que desde la subasta aún pasará mucho tiempo hasta que le tenga que dar la Posesión al adjudicatario y luego aún podrá pedirnos un mes de gracia y lo usual es que nadie se vaya hasta que el juzgado se lo diga.

- A la orden señorita, pero es que el abogado de la asociación le dijo a mi esposa que como nosotros ya nos vamos a mi pueblo.., que lo mejor sería traer las llaves al juzgado. Y además, le voy a ser sincero, que me parece lo más correcto y lo más honrado porque si yo no le pago al banco y éste se queda con mi casa, no me parece ni medio serio que tengan que venir a echarme como a un cualquiera, y que mis hijos se queden llorando en la calle, que todos tenemos nuestra dignidad. Somos pobres porque nos hemos quedado sin trabajo los dos , pero los dos somos muy honrados y lo que es justo es justo. La casa ya no va a ser más nuestra y lo mejor es que el nuevo propietario tenga su llave sin necesidad de pelearla. Así que si otros con menos vergüenza quieren pelear por una casa que ya no es suya, allá ellos, pero nosotros ya nos hemos mudado donde la prima de mi mujer y enseguida nos volvemos a mi pueblo...

- (elevando el tono de voz, ya la oyen todos los empleados del juzgado y los visitantes también) ¿Pero se puede ser más pesado? Que le estoy diciendo que esto no es una inmobiliaria y que se vaya de aquí y se lleve sus llaves.

- Pero es que, ¿qué hago con ellas?, ¿a quién se las doy? Yo me voy a mi pueblo....

- Pues déselas al portero o a cualquier vecino, pero aquí no las deja.

- A la orden señorita, siempre a la orden.

Mente y Corazon

Es posible que con el paso del tiempo y la edad se consiga la madurez y el conocimiento. Se dice que la mente reflexiona y el corazón se deja llevar por los impulsos y casi nunca acierta.¿Por qué al pedir un consejo nos recomiendan que nos dejemos influenciar por lo que dicte el corazón? ¿Es recomendable, acertado? ¿Por qué no escuchamos a la mente y también al corazón a la vez? Esta fusión ideal sería lo más acertado pero no es posible conseguir la fusión de ambos. De ser así muchas parejas amorosas no se romperían al estar en equilibrio mente y corazón, o lo que es lo mismo, pensar y sentir. Los seres humanos son distintos y los que piensan más que sienten por lo que la elección de unos y otros depende del grado afinidad. Caracteres idénticos se repelen y opuestos se atraen. No es disparatado ya que se acepta científicamente pero al tratarse de personas...si no existe comunicación mi diálogo no hay la complicidad necesaria. Con negarse uno de los dos a reconocer lo que puede herir o dañar la sensibilidad del otro la pareja se destruye.¿Tan difícil es aceptar debilidades, costumbres, defectos y limitaciones personales? A través de la palabra, del gesto y el diálogo se realiza el milagro de la comprensión que ayuda a solucionar las desavenencias de relación. Se ha omitido o es un gran desconocido vocablo escuchar. Oímos hasta la saciedad pero sin prestar atención al contenido de lo que nos comentan o nos quieren expresar.¡Cuánto bien se obtendría si en lugar de oír escuchásemos lo mejor de los interlocutores! El pensamiento y el corazón al unísono y la sociedad avanzaría positivamente si los que la gobiernan escuchasen un poco más las propuestas que les hace la gente de la calle o la información más elemental sobre las necesidades cotidianas y además la fórmula de resolver si en lugar de oír se limitaran a escuchar más con la mente y el corazón al unísono

sábado, 18 de septiembre de 2010

La crisis es la suya, no a la xenofobia

Estamos asistiendo a una crisis de derechos


De acuerdo con la definición que se tiene de crisis, esta conlleva (Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización…) es el caso de la propuesta por la derecha europea y quiere conseguir más votos a través de la xenofobia y la amenaza de los inmigrantes sin papeles porque “ningún ser humano es ilegal” . Lo que están haciendo es un falso diagnostico por lo que automáticamente se aplicara un remedio equivocado después. Y seguramente la victima será la democracia y la sociedad civilizada.

Señoras y señores, estamos asistiendo a una crisis de derechos que sigue a una crisis económica. Hoy son los inmigrantes ilegales, mañana todos los inmigrantes y pasado mañana los nacionales autóctonos y así, poco a poco estaremos volviendo a los tiempos oscuros del sistema autoritario.

Los derechos fundamentales y las libertades individuales son una barrera roja para los xenófobos que éstos, en un estado de derecho , no pueden cruzar. Y si alguien quiere más votos que lo haga con su potencial y sus esfuerzos por el desarrollo económico y la paz social, pero no con el triste recurso de la xenofobia.

Nuestra fuerza, nuestra resistencia a la crisis, se lo debemos a nuestros valores humanos y los derechos y libertades fundamentales. Y ahora tenemos un deber histórico para apoyarlos en nuestra política de civilización que debemos poner en práctica.

Es una llamada a toda la gente libre y civilizada .

La convivencia y el derecho a la educación , “no puede privarse a los irregulares”.

Y con corazón decimos somos civilizados y contra esta propuesta confiamos en los partidos libres y lucharemos con todos los medios legales para este derecho de sin papeles.

Carta de una madre a su hijo informático

A la vista está que desde que comenzaste tus estudios de Informática tu nivel de comunicabilidad con el resto de tu familia ha ido en receso, al igual que tu capacidad para mantener un mínimo orden en tu mesa de trabajo y resto de tu habitación. Es por ello que he decidido tomar cartas en el asunto y ponértelo de manifiesto en los mismos términos que empleas a diario para dirigirte a nosotros, tu familia:

Viendo que tu sistema operativo no te permite mantener optimizado tu entorno de trabajo ni tus unidades de almacenamiento, he creído conveniente de fragmentar el espacio libre y poner orden en tu sistema de archivos. Así pues, he liberado cantidad de espacio en tus unidades de alta capacidad (estanterías) y en las unidades extraíbles (cajones).

He habilitado, junto a tu acceso telefónico, un espacio reservado a tus documentos, en el cual se encuentra tu libreta de direcciones y tu portapapeles, y he dejado espacio suficiente para que tengas acceso directo a tus herramientas de escritura y dibujo. También he vaciado la papelera y restaurado la configuración visual de tus paredes, eliminando esos wallpapers tan pasados de moda.

Al escanear el resto del entorno, encontré algunas particiones ocultas, tales como el espacio entre el colchón y el somier. Te recomiendo que guardes el software de "anatomía visual" en carpetas poco accesibles a tus hermanos, que aún son menores de edad, si no quieres sufrir la censura de la B.S.A. o, en su defecto, de tus padres. La ropa sucia la he procesado con un programa largo y comprimido en tus unidades extraíbles. Te recomiendo que actualices más a menudo tu ropa interior, o de lo contrario habrá que pasarles periódicamente un antivirus.

Como sé que encontrarás cierta dificultad a la hora de adaptarte a este nuevo orden, he sobrescrito la tabla de contenidos de tus unidades para que te resulte más sencillo encontrar lo que busques. Claro que puedes encontrar algún bug; es la primera vez que hago de administrador de sistemas. Si detectas alguno, comunícamelo y desarrollaré un patch. Por último, he minimizado el desorden general de tu armario, he maximizado tu área de estudio y he puesto en funcionamiento un bucle condicionado que limitará tus recursos en caso de que no mantengas optimizado tu entorno.

Espero que todos estos cambios mejoren tu rendimiento y no sea preciso hacer overclocking en tus horas de estudio, ni limitarte el ancho de banda en tus comunicaciones.

Fdo: Tu madre

P.D.: Tu familia echa de menos una conversación normal.