Las empresas se gastan millones de euros en campañas publicitarias para incitarnos a comprar sus productos, así que es importante que nos analicemos a nosotros mismos y entendamos mejor los mecanismos que hay tras cada compra. Razones por las que creo que compramos cosas:
Cubrir nuestras necesidades
La razón básica para efectuar compras es simple: necesidad. Necesitamos comida, cobijo y ropa. Aun así, no necesitamos comer en un restaurante galardonado , ni vivir en una mansión o tener una colección de zapatos tan grande como la de Imelda Marcos. Pero aunque decidamos ser frugales, vivir significa consumir. No podemos simplemente dejar de comprar.
Es uno de los motivos más claros que nos lleva a realizar compras. Necesitas un lugar donde comer, así que compras una mesa. Necesitas un lugar donde dormir, así que compras una cama. Necesitas un sitio para guardar la ropa, así que te compras un armario. Si no tuviéramos acceso a mesas, camas o armarios, puede que inventamos otras soluciones a estos problemas, pero teniendo soluciones a medida esperando a que nos decidamos a comprarlas, lo lógico es que las aprovechemos.
Muchas veces esto nos lleva a una reacción en cadena: compras una mesa, así que necesitas un mantel; también necesitas ropa de cama para la cama. Cualquier madre o padre , podía decirte que los artículos que un bebe “necesita tener” no dejan de proliferar. El hecho de que las generaciones anteriores consiguieran sobrevivir sin esos productos se nos hace difícil de creer.
Nuestros ensueños y fantasías constituyen impulsos poderosos que nos llevan a consumir. Los artículos de lujo se venden con la premisa de alcanzar un estilo de vida. Como no necesitamos collares de diamantes, esa necesidad debe ser creada. En realidad todos sabemos que aunque compremos un coche de alta gama, eso no nos garantiza una cita sexy, pero tras ver miles de anuncios reforzando la conexión entre el atractivo sensual y casi cualquier producto, nos han reformateado el cerebro.
Vemos imágenes de gente guapa, energética y con cuerpos atléticos, y creemos que si comparamos el “Abdominator Plus” seremos así también. Para evitar este tipo de compras, necesitamos adquirir una disciplina que nos permita pensar con claridad y separar las fantasías que el mercado crea de la realidad.
Los costos asequibles son otro factor que lleva a un alto consumo. Para las familias de hoy, los mayores costes se encuentran en la vivienda, pero esta economía global nos permite conseguir ropa, productos electrónicos y menaje a precios muy baratos. Entre rebajas, descuentos, outlets y tiendas online, estamos continuamente expuestos a mercancías muy asequibles.
A muchos de nosotros nos cuesta desarrollar la disciplina necesaria para resistir esos precios tentadores y no terminar comprando de más. Es muy común que una persona llegue a casa cargada con un montón de productos y encantada de haber ahorrado tanto.
Comprar puede satisfacer temporalmente nuestras necesidades psicológicas. Nos decimos continuamente que “nos merecemos esto” o lo otro. Acabamos por convencernos de que esas cosas nos harán felices, así que cuando estamos aburridos o deprimidos, la novedad que representa adquirir algo nuevo actúa como un tónico. Ir de compras está considerado por muchos como una actividad recreativa más, incluso como un hobby.
Comprar estimula nuestros sentidos. Salir de compras es una forma de conectar con el mundo exterior cuando estamos solos. Los publicistas pueden convencernos para que nos demos ciertos lujos, ¡pero somos nosotros los que vamos a pagarlos! (Y si los pagamos con el crédito de la tarjeta, peor).
Muchos de nosotros sentimos la necesidad de ir a la moda, aunque sigamos estilos distintos. Nuestra imagen profesional puede requerirlo, pero muchas otras veces es nuestra propia inseguridad la que nos lleva a comprar. Si queremos ir siempre a la moda no tenemos más remedio que descartar ropa que todavía está en perfectas condiciones. La obsesión con las marcas se ve reforzada por las campañas de marketing. Siempre me he preguntado por qué la gente está dispuesta a pagar una prenda mucho más cara por un simple logo. Desde mi punto de vista, deberían ser las firmas las que nos pagasen por llevar sus marcas bien visibles en nuestras ropas y complementos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario